Nos conocimos en una formación para fotógrafos de bodas. Por aquel entonces cada uno teníamos nuestra vida, pero de algún modo, el mismo sueño... Recordamos con una sonrisa en la cara aquellas noches editando hasta las 3 de la mañana, cada uno en su casa, y aprendiendo el uno del otro.
Nos volvimos a ver, esta vez en un bar con compañeros de profesión. ese día teníamos demasiada compañía como para animarnos a hablar de nosotros, seguíamos cada uno en nuestro mundo alargando lo inevitable.
Las conversaciones empezaron, cada vez más, a mezclarse con nuestra vida personal.
Hicimos coincidir el interés mutuo de realizar una formación de fotografía infantil, y fue la excusa perfecta para volver a vernos. Después de todo el día, fuimos al parking a ver unas muestras de un laboratorio, y aunque era lo que menos queríamos, dos besos y cada uno por su lado.
A todo esto, seguían las noches interminables editando, cada uno en su casa, pero hablando sin parar, nos cundía lo justo...
El día menos esperado, surgiendo de una conversación sin importancia, de la forma más sutil ambos pusimos las cartas sobre la mesa. Sin tener que explicarnos nada, lo entendimos todo.
A partir de ese momento, las conversaciones de noche se convirtieron en algo especial. Nos mataban las ganas de volver a vernos. Fue en una ponencia de Manu Brabo (fotógrafo de guerra) donde nos vimos la última vez de las primeras. De vuelta a nuestras casas, intercambiamos whatsapps en los que él decía haberse quedado con ganas de besarla, y ella que tenía que haberlo hecho. 
Otro encuentro y un viaje a Asturias juntos por trabajo fueron el punto de inflexión. A partir de ahí, hicimos nuestro aquello de que si se quiere, se puede.
Sabéis esa sensación de querer saber lo que está haciendo el otro, si habría llegado bien, si habrá tenido algún problema... Ese es el motivo por el que creamos "Barefoot on the grass", nuestra primera marca que se ha hecho grande y se ha convertido en "Los del erizo". Cada uno teníamos nuestra marca de bodas, pero los días se hacían interminables. Estábamos deseando llegar a casa para contarnos qué tal la boda, igual que hacíamos cuando aún no éramos pareja. Por eso, salvo alguna excepción puntual, trabajamos siempre juntos. Hay quien nos dice que vaya tela, que todo el día juntos. ¿Por qué no? Nos sentimos muy afortunados, esa es la verdad. 
Cada sábado de boda, entendemos tanto lo que estáis viviendo... Es muy especial poder contar lo que estamos viendo. Emociones que nosotros también sentimos. Nos toca reír, llorar, bailar. Es un placer vivir de lo que te llena, pero lo es más si puedes compartirlo con la persona que más quieres. 
También somos el día y la noche, no creáis. Ni nosotros a veces nos entendemos pero lo importante, lo realmente importante, está intacto. Somos el hielo y el fuego, la tempestad y la calma, el impulso y la reflexión. Soñamos en hacernos mayores y no dejar nunca de aprender. Nos vemos en una casita modesta en Asturias, desayunando pan con tomate y jamón, o tostadas con mantequilla y mermelada de fresa. Dar paseos interminables por aquellos valles. Leer los libros que dejamos de leer por no tener tiempo en el porche de nuestra casita, y echar de menos a nuestros niños, que aunque serán mayores, siempre seguirán siendo nuestros niños. También discutiremos por decidir quien conduce o por algún político que salga diciendo tonterías, no va a ser todo idílico, jeje. 
Aunque la verdad es que cambiaríamos todo eso por verles felices. Por ver que tienen la vida que quieren. Que les llena la profesión que hayan elegido. Que tienen alguien a su lado que les apoya, les ayuda y no les limita. Que siguen riéndose desde la barriga. Que hacen lo que les da la gana sin hacer mal a nadie...
 
Tenemos 2 peques, Ethan y Ari. Son el día y la noche. El tranquilo, paciente, cariñoso y sensato. Ella es impaciente, reservada e impulsiva, pero de igual modo extraordinaria. Él se deja ver desde el primer momento, enamora con su sola presencia. Ella es una niña increíble, pero solo se deja ver como, y con quien quiere.
Este es JON, y todo lo que os podamos decir de él se queda corto. Es la pieza que faltaba en el puzzle, quien sujeta y sujetará. Es en quien pensar cuando la cosa se pone fea y el refugio donde no puedes pensar en otra cosa que no sea él. Ethan & Ari le quieren con locura, es su bebé. Todavía no lo saben pero él será quien les de equilibrio y les unirá para siempre. 
Tenemos una vida de locos, pero bendita locura. No paramos desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. A veces, es complicado mantener el equilibrio. A veces, no es fácil. A veces, uno se agota y el otro lo paga. A veces, tienes que parar y pensar el por qué de todo esto. Pero siempre, siempre, SIEMPRE nos sentiremos en casa cuando nos abrazamos. Ojalá no se pierda nunca. Ojalá sea para siempre. Ojalá seamos para toda la vida. 
¿Todavía no nos sigues?

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