Nos conocimos en una formación para fotógrafos de bodas. Por aquel entonces cada uno teníamos nuestra vida, pero de algún modo, el mismo sueño... Recordamos con una sonrisa en la cara aquellas noches editando hasta las 3 de la mañana, cada uno en su casa, y aprendiendo el uno del otro.
Nos volvimos a ver, esta vez en un bar con compañeros de profesión. ese día teníamos demasiada compañía como para animarnos a hablar de nosotros, seguíamos cada uno en nuestro mundo alargando lo inevitable.
Las conversaciones empezaron, cada vez más, a mezclarse con nuestra vida personal.
Hicimos coincidir el interés mutuo de realizar una formación de fotografía infantil, y fue la excusa perfecta para volver a vernos. Después de todo el día, fuimos al parking a ver unas muestras de un laboratorio, y aunque era lo que menos queríamos, dos besos y cada uno por su lado.
A todo esto, seguían las noches interminables editando, cada uno en su casa, pero hablando sin parar, nos cundía lo justo...
El día menos esperado, surgiendo de una conversación sin importancia, de la forma más sutil ambos pusimos las cartas sobre la mesa. Sin tener que explicarnos nada, lo entendimos todo.
A partir de ese momento, las conversaciones de noche se convirtieron en algo especial. Nos mataban las ganas de volver a vernos. Fue en una ponencia de Manu Brabo (fotógrafo de guerra) donde nos vimos la última vez de las primeras. De vuelta a nuestras casas, intercambiamos whatsapps en los que él decía haberse quedado con ganas de besarla, y ella que tenía que haberlo hecho. 
Otro encuentro y un viaje a Asturias juntos por trabajo fueron el punto de inflexión. A partir de ahí, hicimos nuestro aquello de que si se quiere, se puede.
Los del erizo se nos hace mayor y hemos tenido que crear un equipo de trabajo para ayudar a todas las parejas a las que les encante nuestro trabajo y se les escape nuestro presupuesto, o bien, nosotros no tengamos disponibilidad. 

Nunca fue nuestra idea original, para nada. De hecho, el nombre de "los del erizo" se puso por distinguirnos en la feria de las 1001 bodas y nunca con la intención de ser una empresa. En 2019 advertimos varias realidades. La primera era que queríamos tener un bebé y eso sería un handicap ya que nosotros, por aquel entonces, siempre trabajábamos juntos y el hecho de existir la posibilidad de que Iris no pudiese ir a una buena cantidad de bodas, nos condicionaba con respecto a las parejas que nos esperaban a los dos. La segunda realidad con la que nos encontramos, fue que a pesar de subir precio cada año, teníamos que dejar ir más de 50 bodas y eso nos hacía irnos a la cama dándole vueltas ya que en muchos casos, eran parejas que venían recomendadas y les encantaba nuestro trabajo pero no podían contar con nosotros por no tener disponibilidad. Por aquel entonces empezamos a trabajar con compañeros que nos echaron una mano y sembramos la semilla de lo que ahora somos. 

Esta pandemia que hemos vivido, ha apuntalado la idea de seguir para adelante con este proyecto. Está siendo muy duro, muy largo. Sin embargo, hemos sacado muchas cosas positivas. Nos hemos dado cuenta de la vulnerabilidad de un trabajo que creíamos tener seguro cada año. Ha reforzado la idea de que ser un equipo y no sólo dos. Nos ayuda a dar seguridad a las parejas en cuanto a que si una pieza del equipo cae, hay plan B, C y D, y que esto no supone perder calidad en ningún caso.

Sabemos que el mercado está lleno de empresas de foto y vídeo de bodas que, en según que casos, cubren cientos de bodas por temporada. Éstas cuentan con una estructura perfectamente jerarquizada a todos los niveles y "hacen bodas como churros". Es un concepto horrible, pues estamos hablando de uno de los días más felices de la vida de una pareja. Es por esto que hemos trabajado y, a día de hoy, seguimos trabajando para que podáis tener un trabajo lo más personal, cercano, y único posible. Lo más similar al que podemos ofreceros nosotros. Os ofreceremos siempre la posibilidad de contar con nuestro equipo, y seréis vosotros quienes decidáis ;) Nunca haremos más de 3 bodas en un mismo día, pues no las atenderíamos como se merecen. 

 

Las personas que trabajan con nosotros, acceden al equipo a través de una formación que ofrecemos a fotógrafos y videógrafos que les apasionen las emociones y con una sensibilidad especial. No es para todo el mundo, de hecho, el fin es que ellos puedan llegar a ofrecer un trabajo muy similar al nuestro y puedan vivir de su pasión como lo hacemos nosotros. Cada boda es diferente, y no hay 2 reportajes iguales. Sin embargo, nuestras parejas reciben sus reportajes con una misma línea editorial, dirección de arte, paleta de color, estilo y resultado final. Los reportajes los editan las mismas personas que los realizan bajo nuestras pautas para que tengáis un trabajo igual al que hubierais recibido si fuéramos nosotros. Nosotros estamos encima durante todo el proceso, para daros esa seguridad y haceros llegar toda la tranquilidad necesaria para quitaros todos los miedos que podáis tener de cara a vuestro gran día.

 

Entendemos perfectamente que podáis sentir inseguridad y trabajamos con ellos y ellas de manera incansable para poder tener la tranquilad de saber que todo irá sobre ruedas y podáis recibir el mejor reportaje posible. 

 

Cada sábado de boda, entendemos tanto lo que estáis viviendo... Es muy especial poder contar lo que estamos viendo. Emociones que nosotros también sentimos. Nos toca reír, llorar, bailar. Es un placer vivir de lo que te llena, pero lo es más si puedes compartirlo con la persona que más quieres, y ayudar a otras personas a cumplir sus sueños.

Como os comentábamos al principio, cada unos teníamos nuestra vida. Ethan y Ari son nuestros peques más mayores, fruto de maravillosas relaciones anteriores. Jon es el pequeño de la casa, nuestro primer hijo en común y el que pensábamos que cerraría el círculo, pero nada más lejos... Para este agosto de 2021 esperamos a Marc, nuestro segundo hijo. Estamos muy ilusionados y con ganas de seguir viendo crecer esta familia tan bonita que estamos formando. 
Nosotros venimos de familias humildes y trabajadoras. Sabemos perfectamente lo que cuesta ganar cada euro que tendréis que pagar por vuestro reportaje, y por eso, trabajamos 24 horas los 7 días de la semana para poder ofreceros lo mejor de nosotros y que vuestra experiencia desde el segundo uno sea siempre positiva. 
Tenemos una vida de locos, pero bendita locura. No paramos desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. A veces, es complicado mantener el equilibrio. A veces, no es fácil. A veces, uno se agota y el otro lo paga. A veces, tienes que parar y pensar el por qué de todo esto. Pero siempre, siempre, SIEMPRE nos sentiremos en casa cuando nos abrazamos. Ojalá no se pierda nunca. Ojalá sea para siempre. Ojalá seamos para toda la vida.